Me llamo Marisol, la que escribe, cocina y recuerda. Y esto es lo que deberías saber si vas a quedarte…
Soy de Perú. Mi paladar se formó entre ceviches de los 90, anticuchos en la calle, carapulcras humeantes, tallarines rojos y papa con queso los domingos. Sabores que me criaron, que se quedaron conmigo incluso cuando crucé el mar.
Para mí, cocinar lejos es una forma de volver. Una manera de trazar puentes con lo que fui, con lo que soy. En este espacio escribo lo que no quiero olvidar. Cada receta es una forma de quedarme, incluso estando lejos. Cierro los ojos, pruebo… y regreso.
No vengo de una saga de cocineros ni crecí entre fogones de alta escuela. No tengo un linaje gastronómico que presumir, pero sí una madre que cocinaba con el alma. De ella aprendí el recetario peruano que me acompaña desde que crucé el océano y empecé una nueva vida en España, hace ya más de diez años.
Soy periodista. Y, con el tiempo, me convertí también en periodista gastronómica. Esa coletilla me emociona cada vez que la escribo, aunque no siempre estuvo ahí. Hubo un antes. Y hubo un punto de giro.
Marzo 2020. Seguro que para ti también significó un antes y un después. Yo, como tantos, me senté en el sofá a ver series sin saber bien qué hacer con los días. Horneé bizcochos. Varios. Pensé que aquello sería pasajero. Pero los días se hicieron semanas, y la incertidumbre empezó a pesar.
Me refugié en la cocina. Ahí encontré consuelo. Cocinaba, hacía fotos con el móvil, probaba recetas que me recordaban a casa. Con el tiempo, me animé a hacer algo más con ese impulso: estudié fotografía y estilismo culinario desde casa. Me compré una cámara. Y ahí empezó esta aventura.
No soy chef, ni pasé por las cocinas de Le Cordon Bleu. Pero soy terca, autodidacta, curiosa. Leo libros de cocina como quien se pierde en una buena novela. Cocino, me equivoco, vuelvo a empezar. Me invento versiones. Me dejo llevar por lo que hay en la despensa, y otras veces compro especias y hierbas aromáticas como quien elige perfumes.
Entre cazuelas y clics de obturador, fui encontrando mi voz.
Y en 2021, con la certeza de querer contar historias con sabor, decidí formarme en el Basque Culinary Center, y sumé a mi camino una especialización en comunicación y periodismo gastronómico.
Cuando no estoy en la cocina, escribo desde una oficina sobre gastronomía para Hogarmania.com. A veces comparto recetas, otras, cuento lo que descubrí en algún restaurante.
Siempre te diré lo que me gustó, y lo haré con sinceridad. Pero no esperes de mí una crítica con estrellas: creo que para valorar un sitio habría que ir al menos tres veces. La cocina, como la vida, cambia de humor. Y puede que el día que vayas tú, no sea el mejor día para juzgar.
Pasa, siéntate. Este blog es mi diario personal de comida, y estás más que invitado.