Empanadas con harina de espelta

Una empanada hecha con harina de espelta: receta sencilla con relleno jugoso
Empanadas con harina de espelta

Antes de enseñarte la receta de las empanadas con harina de espelta, necesito contarte mi historia con las empanadas. No recuerdo con exactitud la primera vez que probé una empanada de carne, pero sí tengo muy presente la época en la que se convirtieron en mi alimento de supervivencia. Durante mis años de universidad, cuando el tiempo y el presupuesto escaseaban, las empanadas eran la solución perfecta: prácticas, contundentes y reconfortantes.

En Perú, a diferencia de lo que ocurre en muchas regiones de España, las empanadas suelen hornearse, no freírse. Y así es como me gustan: calientes, recién salidas del horno, con una masa dorada y un relleno jugoso que se deshace en la boca. Siempre les pongo cinco gotas de limón antes del primer bocado —una costumbre que puede parecer extraña, pero que transforma el sabor por completo.

Hoy te comparto una versión más ligera y nutritiva: empanadas al horno con harina de espelta. Esta harina, además de tener un sabor delicado y ligeramente dulce, es más digestiva que la de trigo común

 

Cómo hacer empanadas con harina de espelta 

Primero, picamos la carne en dados pequeños. En una sartén con un poco de aceite, pochamos la cebolla bien picada y, cuando esté transparente, añadimos la carne. Removemos hasta que esté bien cocida. Salpimientamos al gusto, añadimos orégano y, al final, incorporamos las uvas pasas. Apagamos el fuego y reservamos el relleno.

Vamos ahora con la masa:

En un bol, colocamos la harina de espelta, una pizca de sal y la mantequilla fría cortada en daditos. Mezclamos con las manos hasta obtener una textura arenosa. Incorporamos el agua y la yema de huevo, y amasamos sobre una superficie ligeramente enharinada para que no se pegue. Cuando la masa esté suave y uniforme, la envolvemos en film transparente y la dejamos reposar en la nevera durante 30 minutos.

Precalentamos el horno a 180 °C.

Estiramos la masa con un rodillo y cortamos círculos del tamaño deseado (puedes ayudarte con la parte superior de una taza o un bol pequeño). Colocamos una porción del relleno en el centro, junto con un trozo de huevo cocido y una aceituna. Dejamos un borde libre de masa para poder sellar bien.

Doblamos la masa sobre sí misma cubriendo el relleno y cerramos haciendo el clásico repulgue. Si prefieres, puedes sellar los bordes presionando con un tenedor. Pincelamos la superficie con huevo batido y espolvoreamos semillas de sésamo.

Llevamos al horno durante 25 minutos, o hasta que estén doradas y crujientes.

 

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Cocino con memoria, escribo con hambre y fotografío con el corazón.
Desde una cocina lejos de casa, cuento historias que se comen despacio.

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