Pizza con harina de garbanzos: no es broma, y está buenísima… Suena raro, lo sé. A mí también me costó creérmelo al principio. Uno piensa en pizza y le viene a la cabeza una masa de trigo, bien tradicional. Pero aquí estamos, probando cosas nuevas. Y esta funciona.
Hasta hace poco, nadie daba un duro por este tipo de recetas. Sonaban a castigo. Ahora, entre chefs y blogueros, han salido un montón de versiones saludables con ingredientes que jamás imaginaríamos en una pizza.
La harina de garbanzos tiene lo suyo. No lleva gluten, lo que ya es una ventaja para muchas personas. Tiene proteínas, fibra y bastante hierro. Y aunque no sustituye al trigo al 100 % en todas las preparaciones, aquí cumple su papel muy bien.
¿Sabías que puede reemplazar al huevo?
Yo lo descubrí con una tortilla de patatas sin huevos. Sí, sin huevos. Solo harina de garbanzos y agua. Una mezcla que queda cremosa, como una clara líquida. Y va genial para rebozar verduras también. El sabor es suave, un poco como la harina de maíz, pero más neutro.
¿Te animas a hacerla en casa?
Solo necesitas garbanzos secos y una batidora potente. Ve poco a poco para no fundir el motor. Tritura por tandas, cuela, y listo. Aunque si no te quieres complicar, en cualquier supermercado tienen harina de garbanzos. Te dejo enlaces por si estás en Perú o prefieres comprar harina de garbanzos en Amazon.

¿Y la pizza?
La masa es muy fácil, pero no esperes una bola firme como la del trigo. Es más líquida, tipo masa de tortitas. En cuanto le pillas el punto, la manejas sin problema. Yo probé un topping raro que vi en una revista y quedó genial. Pero puedes usar lo que tengas: verduras, queso, aceitunas… o los ingredientes que usé en mi otra receta de pizza con harina de almendras.



