Las boliyucas son parte del corazón del picoteo peruano. En cualquier bar criollo comparten protagonismo con los clásicos tequeños y las yuquitas fritas, y rara vez llegan solas: siempre van acompañadas de una buena salsa huancaína—esa crema picantita y cremosa hecha con ají amarillo, queso fresco, galletas de soda y leche evaporada.
Sí, yo también extraño esas salidas con amigos, pedir una ración de boliyucas con un chilcano en mano y dejar que la conversación se alargue. Porque, si le preguntas a cualquier peruano qué es lo que más extraña de su país, casi todos te dirán lo mismo: ¡la comida! (además de la familia, por supuesto).
¿Dónde conseguir yuca?
La yuca, también conocida como mandioca o cassava, está disponible en muchos supermercados, especialmente los que tienen productos latinoamericanos o tropicales. Mi madre siempre decía que una buena yuca se reconoce por su color: si al partirla está blanca y limpia, es señal de que está fresca; si tiene vetas grises u oscuras, mejor déjala pasar.
En Perú, los vendedores suelen cortarla a la mitad para que veas el interior antes de comprar. Aquí, lamentablemente, hay que comprar a ciegas, pero he tenido suerte: hasta ahora, todas han salido perfectas.
Esta receta es muy fácil y versátil. La base es un puré de yuca cocida, y el relleno puede ser el que tú prefieras: queso, jamón, pollo desmenuzado o incluso pescado cocido. Yo usé queso fresco, que se funde y combina de maravilla con la textura suave de la yuca.
Lo que me encanta de la cocina es justamente eso: no hay reglas. Tú puedes adaptar la receta a tu gusto.
¿Se pueden hacer boliyucas en freidora de aire?
¡Claro que sí! Tradicionalmente se fríen en aceite caliente, pero quise probar una versión más ligera usando la freidora de aire de Create by Ikohs. Este no es un contenido patrocinado: simplemente quiero compartir mi experiencia, porque sé que a veces cuesta decidir qué electrodoméstico comprar, y esta opción me ha sorprendido para bien.



