Pastel de calabaza o pumpkin pie casero fácil

Prepara un pastel de calabaza casero: receta fácil, con especias y masa crujiente
Pastel de calabaza o pumpkin pie

Este pastel de calabaza —o pumpkin pie, como lo llaman en Estados Unidos— es de esas recetas que enamoran. Perfecto para las tardes frías, con una taza de café o té al lado. Tiene todo lo que me gusta: color, textura y ese aroma dulce que llena la cocina.

Hacerlo es más fácil de lo que parece. Aunque lleva varios pasos, ninguno es complicado. Solo necesitas un poco de paciencia y muchas ganas. La masa queda crujiente, doradita. El relleno, suave como una crema.

Algunos usan calabaza enlatada para ahorrar tiempo. Yo prefiero cocer la calabaza en casa y hacer el puré desde cero. No hay punto de comparación. Además, es una forma bonita de conectar con el ingrediente.

¿La calabaza que usé? La encuentras en cualquier supermercado, de piel clara y pulpa anaranjada. Si estás leyendo esto desde fuera de España, quizá la más parecida sea el zapallo. Son primos, de la familia de las Curcubitas. ¿Funciona igual en esta receta? No lo sé con certeza. Pero si te animas a probarlo, escríbeme.

Primero, preparamos la masa

  1. En un bol, mezclamos la harina con la sal. Añadimos la mantequilla fría cortada en cubos y, con la ayuda de un tenedor, trabajamos la mezcla hasta obtener una textura similar a galleta desmenuzada.

  2. Incorporamos el huevo y seguimos mezclando con el tenedor hasta que la masa se una. Formamos una bola con las manos.

  3. Dejamos la masa en el mismo bol, la cubrimos con film transparente y la llevamos a la nevera durante 20 minutos.

  4. Pasado el tiempo de reposo, colocamos la masa sobre una superficie ligeramente enharinada. La aplanamos con la mano y luego la estiramos con un rodillo, dándole la forma del molde que vayamos a utilizar.

  5. Para transferir la masa al molde, la enrollamos ligeramente sobre el rodillo y la desenrollamos directamente sobre el molde. Ajustamos la masa a las paredes ayudándonos con un trozo de masa sobrante, presionando con suavidad para que se adhiera bien.

Luego, preparamos el relleno

  1. Precalentamos el horno a 180 °C (calor arriba y abajo).

  2. En un cazo, colocamos la calabaza troceada (sin piel ni semillas) junto con una rama de canela, tres clavos de olor y 100 ml de agua. Cocinamos a fuego bajo hasta que la calabaza esté tierna.

  3. Retiramos el agua, quitamos la canela y los clavos, y trituramos la calabaza hasta obtener un puré. Dejamos enfriar a temperatura ambiente.

  4. En un bol, mezclamos la leche, el azúcar, la nata para montar, los huevos, la harina, la canela molida, la nuez moscada, el jengibre molido y una pizca de sal. Añadimos el puré de calabaza y batimos bien hasta integrar todos los ingredientes.

  5. Vertemos la mezcla en el molde forrado con la masa y horneamos durante 35 minutos, hasta que el relleno esté cuajado y firme al tacto.

  6. Dejamos enfriar sobre una rejilla y luego refrigeramos durante al menos 2 horas antes de servir.


El molde que utilicé mide 30 cm de diámetro. Las porciones son generosas, pero puedes dividir la tarta en 16.

 

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Cocino con memoria, escribo con hambre y fotografío con el corazón.
Desde una cocina lejos de casa, cuento historias que se comen despacio.

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